PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD JUNIO 2013 GAZTELANIA ETA LITERATURA LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA Este examen tiene dos opciones A y B. Debe elegir una para su contestación.

 Villanía léxica

Un atento lector, en carta publicada aquí hace dos semanas, confesaba haberse llevado “una sorpresa desagradable” por mi utilización en un artículo del término “discapacitados”, y me sugería que lo “retire” de mi vocabulario. Le agradezco el consejo, y que me proponga en su lugar “personas con discapacidad” o “funcionalmente diversas”. Pues no, lo lamento. Ni este amable lector ni otros parecidos, con espíritu de policías del lenguaje, parecen caer en la cuenta de dos cosas: a) a un escritor (no a un funcionario ni a un notario) no se le puede pedir que renuncie a la riqueza y a la precisión de su lengua, y menos aún que adopte vocablos artificiales, nada económicos, a menudo feos y siempre hipócritas, que tan sólo constituyen aberrantes eufemismos, como si no sufriéramos ya bastantes en boca de los políticos; b) lo que molesta en general no son las palabras, sino lo denominado por ellas. Hay significados que antes o después acaban por “contaminar” o “manchar” el significante. Se juzgaron humillantes “lisiado” o “tullido”, cuando lo cierto es que existen y siempre han existido lisiados y tullidos, como también mutilados (en el metro de mi infancia no eran raros los carteles que rezaban “Asiento reservado a los caballeros mutilados”). Se forjó entonces “minusválidos”, pero al cabo del tiempo eso pareció asimismo ofensivo, y se pasó a “discapacitados”, que ahora, compruebo, es condenable. Cualquier cosa que se invente acabará por resultarle denigrante a alguien, no les quepa duda. Y, lo siento mucho, pero en español quien no ve nada es un ciego, y quien no oye nada es un sordo. Lo triste o malo no son los vocablos, sino el hecho de que alguien carezca de visión o de oído.

Lo curioso de España es que, mientras se ejerce esta estricta vigilancia de lo “incorrecto”, a nadie le preocupa –qué contraste– que seamos un país inverosímilmente zafio y grosero. Encendí la televisión ayer, y de buenas a primeras, en horario estelar, me saludó esta frase en una serie nacional de gran éxito: “Como me sigas haciendo chorrear, me van a salir escamas en el potorro”. No estoy muy seguro de haberla entendido, pero creo que sí, y no es de recibo, ni en un diálogo humorístico. Luego, en una tertulia, dos bestiajas muy queridas y populares me soltaron, respectivamente: “Tengo unos ovarios así de grandes y los pongo encima de la mesa”, y “Lo digo porque me sale del chichi”. Todo esto se considera normal, o incluso gracioso. Para mí es una degradación, no ya del lenguaje que todo lo admite, sino de la cortesía mínima entre personas. Esta “normalidad” sería inimaginable en Gran Bretaña, en los Estados Unidos, en Francia y Alemania, y también en Italia, que se nos parece más, pero no en esta villanía léxica deliberada y celebrada. Aquí se cree que la forma de hablar no influye en los comportamientos. A mi parecer lo hace, y mucho, y así no es de extrañar que nos hayamos convertido en un país rastrero y corrupto, que no se tiene el menor respeto a sí mismo.

JAVIER MARÍAS

OPCIÓN A

  1. Resuma el contenido del texto y determine su tema (2 puntos).
  2. Clasifique el texto, de manera justificada, según la tipología textual, el ámbito de uso y el género textual (1 punto).
  3. Reconozca, con ejemplos del texto, los elementos léxicos y semánticos más relevantes (2 puntos).
  4. Comentario personal sobre “Lo triste o malo no son los vocablos, sino el hecho de que alguien carezca de visión o de oído”, argumentando a favor o en contra y utilizando la expresión lingüística adecuada, con coherencia y cohesión, riqueza léxica, variedad sintáctica y corrección ortográfica (3 puntos).
  5. a) Identifique y explique el significado del siguiente fragmento en la obra a la que pertenece (1 punto):

MAX: El esperpento… Los héroes clásicos, reflejados en un espejo cóncavo, dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.

b) Sitúe la obra en el contexto social, cultural y literario al que pertenece (1 punto).

OPCIÓN B

  1. Resuma el contenido del texto y determine su tema (2 puntos).
  2. Clasifique el texto, de manera justificada, según la tipología textual, el ámbito de uso y el género textual (1 punto).
  3. Reconozca, con ejemplos del texto, los registros lingüísticos que se utilizan en el mismo (2 puntos).
  4. Comentario personal sobre “Aquí se cree que la forma de hablar no influye en los comportamientos. A mi parecer lo hace, y mucho”, argumentando a favor o en contra y utilizando la expresión lingüística adecuada, con coherencia y cohesión, riqueza léxica, variedad sintáctica y corrección ortográfica (3 puntos).
  5. a) Identifique y explique el significado del siguiente fragmento en la obra a la que pertenece (1 punto):

Enhiesto surtidor de sombra y sueño

que acongojas el cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza

devanado a sí mismo en loco empeño.

 

Mástil de soledad, prodigio isleño;

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

b) Sitúe la obra en el contexto social, cultural y literario al que pertenece (1 punto).

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