EL ESTILO EN LA CASA DE LOS ESPÍRITUS

Antes de iniciar la lectura de este artículo es recomendable recordar las características temáticas y estilísticas de la obra que se vinculan al Realismo Mágico y también los aspectos propios de la novela cuya autora es ubicada en el Posboom. Estos aspectos se analizan en otro artículo de este blog bajo el título: El realismo Mágico en La casa de los espíritus. Características del Posboom.

En primer lugar haremos una breve referencia al estilo narrativo, centrándonos en el uso de estilo directo, estilo indirecto y estilo indirecto libre.

El estilo directo es aquel  que reproduce el pensamiento y el  discurso del personaje de modo literal. El narrador no interviene y simplemente presenta las intervenciones dialogadas del personaje, incluso sus reflexiones del modo exacto en que se han producido. Veamos un ejemplo:

                  “ -¡Yo tengo que hablar con ella! Dígale que soy el senador Trueba. Me conoce.                            

                  -No recibe a nadie, ya le dije -replicó la mujer cruzándose de brazos.”

 El estilo indirecto es aquel que reproduce el pensamiento y el discurso del personaje con la intervención del narrador, de modo que este modifica el discurso , utiliza verba dicendi  (verbos para introducir lo que dice o piensa el personaje: decir, pensar, preguntar…) se utilizan conjunciones,  y se altera la persona en el verbo, los tiempos verbales, pronombres, expresiones circunstanciales …Veamos dos ejemplos:

 “ Levanté el bastón y le anuncié que si en diez minutos no aparecía Tránsito  Soto en persona rompería los vidrios y todo lo que hubiera dentro de su caja de Pandora.”

 “Nos sentamos lado a lado en la cama redonda. Tránsito sirvió un coñac para cada uno y me contó que la cooperativa de putas y maricones había sido un negocio estupendo, durante diez largos años, pero que los tiempos habían cambiado y tuvieron que darle otro giro…”

 El estilo indirecto libre. Consiste en reproducir los pensamientos o intervenciones del personaje a través del narrador  pero suprimiendo los verba dicendi. Así se mezclan ambos estilos y se mezclan voces diferentes, la del narrador y la de otros personajes. Veamos un ejemplo.

Le dije que Alba es mi única nieta (…) le dio por andar asilando fugitivos en las embajadas, lo hacía sin pensar, estoy seguro, sin darse cuenta que el país está en guerra  (…) pero Alba anda siempre en la luna y no se da cuenta del peligro, no lo hace por maldad…”

NOTA: Los ejemplos anteriores están tomados del capítulo número XIV.

Para finalizar indicaremos el uso de algunas figuras retóricas, no sin antes recordar que en las secuencias de carácter narrativo se tiende a la sencillez y en las secuencias descriptivas se utiliza un mayor retoricismo dando lugar a un barroquismo estilístico  e incremento del uso de figuras retóricas. Señalemos algunos de esos recursos:

.  Repeticiones. (Una palabra se utiliza en dos o más ocasiones).

. Enumeraciones que parecen interminables. (Nombrar varios elementos: sustantivos, adjetivos, verbos…)

Si las enumeraciones presentan dos o tres elementos enumerados hablaremos de bimembración  o trimembración, si son más, plurimembración.

“El ayuno consistía en suaves pasteles de hojaldre, sabrosos guisos de verdura, esponjosas tortillas y grandes quesos traídos del campo…”

. Vinculado a las enumeraciones puede observarse  polísindeton (uso innecesario de conjunciones) o asíndeton  (evitar su uso, carencia de conjunciones).

.  Concatenación. Se encadenan las palabras en el discurso.

“…quitando árboles para poner postes, quitando postes para poner edificios, quitando edificios para plantar árboles…”

.  Antítesis. Contraposición de elementos.

“Deseaba que fuera lo más alejada posible de la arquitectura aborigen (…) Deseaba (…) un aspecto de orden y concierto, de pulcritud y civilización, propio de los pueblos extranjeros…”

.  Hipérbole. Exageración.

“Pero sí le dije que había vivido entre hombres toscos y sin ley, comiendo garbanzos y bebiendo agua verde, lejos de la civilización, pensando en ella noche y día, llevando en el alma su imagen como un estandarte que me daba fuerzas para seguir picoteando la montaña, aunque se perdiera la veta, enfermo del estómago la mayor parte del año…”

.  Ironía. Doble sentido.

“Severo del Valle era ateo y masón, pero tenía ambiciones políticas y no podía darse el lujo de faltar a la misa más concurrida cada domingo y fiesta de guardar, para que todos pudieran verlo.”

.  Símil. Comparación.

“…atravesado por una postura indecente, atravesado por media docena de flechas, chorreando sangre y lágrimas como un homosexual sufriente…”

.  Metáfora. Sentido figurado.

“Jaime ahogó la desesperación en sus estudios y en el trabajo…”

.  Personificación. Atribución de caracteres humanos a animales o cosas.

“El sol aparecía por encima del volcán, pero el día aún no terminaba de instalarse y la tierra bostezaba…”

.  Símbolo. Un elemento representa a otro.

Los nombres femeninos: Nívea, Clara, Blanca, Alba….símbolos de  luz.

NOTA.  Hay otras figuras como paralelismo, anáfora, sinestesia, hipérbaton… que habrán de analizarse si aparecen en un determinado fragmento, pero las anteriormente expuestas se utilizan con gran frecuencia a lo largo de la obra.

 

 

 

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