Camilo José Cela. La colmena

1 .El autor.

Camilo José Cela Trulock nació en el año 1916 en Iria Flavia (Padrón, A Coruña) y falleció en Madrid en el año 2002.Ingresó en la Real Academia en 1957.Recibió el premio Nobel de Literatura en 1989. Personalidad desbordante, carácter tan original como controvertido y un dominio absoluto de la lengua española castiza convirtieron a este autor en una figura cuya popularidad excedía con mucho el ámbito estrictamente literario. Su dominio de la prosa hace de él un clásico del siglo XX.

2. Su obra.

Como novelista, Cela se inicia con La familia de Pascual Duarte (1942), relato autobiográfico de un campesino extremeño, que antes de ser ajusticiado recuerda su trágica existencia, marcada por la miseria y la violencia. Esta obra da lugar a una nueva corriente llamada tremendismo.

En 1951 publica La colmena con la que se inicia una tendencia narrativa llamada realismo social, concretamente en la vertiente del  realismo crítico

Sus obras posteriores responden a diferentes experimentos narrativos; veamos algunos títulos:

Mrs. Cadwell habla con su hijo (1953). Recoge las cartas que una mujer enajenada dirige a su hijo muerto. Se aleja del realismo y se sumerge en el mundo de la imaginación y los sueños.

San Camilo, 1936.Optó a finales de los 60, por la novela experimental. Es un angustioso monólogo interior en la línea del tremendismo.

Siguiendo diversas técnicas experimentales publicó Oficio de tinieblas 5, Mazurca para dos muertos, Cristo versus Arizona y La cruz de San Andrés – premio Planeta en 1944-

Además de su faceta como novelista, su producción literaria se completa con libros de viajes como Viaje a La Alcarria, ensayos, memorias, y cuentos. Como investigador de la lengua española compuso el divertido Diccionario secreto, en el que explica con detalle y documenta literariamente las palabras malsonantes de nuestro idioma.

3. La colmena.

3.1. Estructura 

Esta novela está estructurada en seis capítulos y un final, integrados a su vez por secuencias que podríamos llamar “cinematográficas”.Cada secuencia, en general, se centra en un personaje (o en varios relacionados). A menudo se trata de una composición simultánea: varias secuencias transcurren en un mismo momento. Ciertas acciones se fragmentan en diferentes secuencias y se utiliza la técnica del flash- back . retroceso temporal o analepsis) a veces para presentar una acción se utilizan dos o más enfoques (diferente perspectiva).A esta forma de entrelazar acciones y personajes de diversas maneras y direcciones  se le llama técnica caleidoscópica (por la multiplicación de imágenes del caleidoscopio). La sucesión de las secuencias permite contemplar las vidas paralelas o entrecruzadas de los personajes, caracterizados a través de sus acciones y, especialmente de sus palabras, y movidos fundamentalmente por instintos primarios como el sexo, el dinero o el hambre.

Otro rasgo fundamental de su estructura es que ésta responde al modelo de novela abierta, sin argumento y sin desenlace, siendo la incertidumbre un elemento decisivo tanto en la estructura como en las vidas de los personajes que bullen en la novela.

3.2. Contenido

La acción se desarrolla a lo largo de poco más de dos días en el Madrid de la posguerra. En sus páginas se traza una radiografía de la vida cotidiana en una ciudad empobrecida: la búsqueda del alimento diario, el sexo como única salida para sobrevivir, los amores clandestinos, el trabajo embrutecedor, la soledad, la monotonía, la incertidumbre, la insolidaridad y la resignación. El eje temático es la vida colectiva marcada por la miseria económica y moral de la posguerra española y el pesimismo que recorre toda la novela.

3.2. Tratamiento del tiempo

La colmena abarca poco más de dos días invernales en el Madrid de la posguerra. Desde el punto de vista temporal, su disposición es curiosa. Hagamos un esquema.

  • I y II: primer día (exactamente el atardecer y la noche).
  • III y IV: segundo día ( tarde y noche respectivamente, como en el caso anterior).
  • V: no se avanza en el tiempo, se vuelve atrás, a la tarde y noche del segundo día. Las secuencias conectan con escenas del capítulo III o IV. Además dentro del capítulo V no se ordenan las secuencias por orden cronológico.
  • Cap VI: amanecer del tercer día.
  • Final: una mañana, tres o cuatro días después.

3.3. Protagonista colectivo.

El protagonista llamado colectivo no era nuevo, hay precedentes en la narrativa norteamericana y europea e incluso podemos recordar la serie de El ruedo ibérico de Valle- Inclán. En esa línea se sitúa La colmena, aunque sin seguir exactamente esos modelos.

El propio Cela habla de “los ciento sesenta personajes que bullen – no corren – por sus páginas” Realmente son más, cerca de trescientos, aunque los que alcanzan cierto relieve sean unos cuarenta y cinco.

Dentro de estos hay algunos que destacan especialmente, ante todo Martín Marco. Es un pobre hombre, que va dando tumbos por la vida. Son evidentes sus miedos, preocupaciones, mezquindades y desvalimiento. Él es el centro del capítulo final, en el que se refuerza la sensación de incertidumbre propia de esta novela abierta.

   Destaca igualmente Doña Rosa, la intemperante y despreciable dueña del café, personaje marcado por la fealdad exterior (causa repulsión)  e interior. Es, en el mal sentido, una mujer de principios, metáfora del poder dictatorial. Su vida aparece como contraste, la seguridad frente a la incertidumbre.

Otros personajes que señalamos son: la hermana de Martín Marco, Filo, ejemplo de mujer sacrificada por las estrecheces económicas, y su marido don Roberto, el pobre pluriempleado; la familia de los Moisés, con doña Visi, beata y ciega para lo que le rodea, su marido, el lujurioso don Roque, y sus hijas, especialmente Julita , que se reúne con su novio en la casa de citas; la señorita Elvira, buscona marchita, condenada a la soledad; Victorita, la muchacha que se prostituye para comprar medicamentos y comida para su novio tuberculoso; o Petrita, criada de pobres, mezcla de abnegación y animalidad…

En general se trata de gentes mediocres y a menudo de baja talla moral. Pocos se salvan de la vulgaridad. Abundan los despreciables (especialmente, entre los acomodados). Son frecuentes los hipócritas, los ridículos. Hay también figuras desvalidas, conmovedoras, a veces con una chispita de nobleza.

Un aspecto sumamente importante son las relaciones que se establecen entre los personajes. Por ejemplo, Martín Marco relacionado con su hermanad Filo, con su marido don Roberto, con Petrita, la criada de ambos, y con sus amigos Paco, Pablo Alfonso, Ventura Aguado…Pero a su vez cada uno de estos nos pone en contacto con otros. En suma La colmena, esa “novela reloj”, está hecha –según Cela-_ “de múltiples ruedas y piececitas que se precisan las unas a las otras para que aquello marche”

3.4. Caracterización de personajes

El autor utiliza diferentes técnicas para caracterizar a los personajes:

-Por la manera de expresarse Formas propias de expresión, diálogos. (ej Doña Rosa.)

-Por cómo se mueven. (ej.el movimiento del Sr. Suárez)

– Por lo que hacen en un determinado momento (lo que comen, beben, leen, escriben)

Esta técnica se denomina behaviorismo, es, tal vez, la técnica dominante, pero no exclusiva.

Hay también – y continuamente- la utilización del retrato, hecho de prosopografía y etopeya. A veces presenta a los personajes haciendo una síntesis de su vida pasada

( como una miniatura de novela).Hay que destacar la vivacidad e ingenio en el retrato- a veces linda con la caricatura

El diálogo es elemento fundamental en la caracterización de personajes – lo que dicen y cómo lo dicen-, cuida el tono, léxico, fraseología, frases hechas, tópicos, vulgarismos, pedantería…

Los personajes aparecen como peleles, alienados, en una visión desde arriba, semejantes a Valle-Inclán en el esperpento.

3.5. Pintura de ambientes

El ambiente de la colmena es sobre todo humano. Interesa, en menor medida, el marco en que se mueven-geografía urbana: -Madrid de posguerra- bares, cafés, casas particulares, de citas, comercios, descampados…

Las técnicas de descripción (o de ambientación) son variadas. A veces no son descripciones propiamente dichas, son pinceladas impresionistas, muy dispersas. Ej el café de doña Rosa no se describe de una vez, va desperdigando notas sobre él poco a poco.

La misma técnica impresionista se aplica a otros ambientes. Muchas veces, basta un rasgo intencionado, o pocos más. Ej. Capítulo  IV: varias escenas paralelas( suena, a veces la misma melodía bailable), transcurren en distintos dormitorios, y los trazos descriptivos sirven para distinguir el ambiente confortable, modesto o pobre.

Cela consigue a veces que percibamos un escenario no descrito, haciendo que los personajes- con su especial condición- sean portadores de ambiente.

3.6. La actitud del autor y el problema del realismo.

 La actitud del autor es un aspecto importante en la técnica novelística.

Ciertos críticos (Nora,  Sobejano) y el propio Cela han considerado que en esta novela hay un enfoque objetivista (el autor narra los hechos, las acciones de los personajes, reproduce los diálogos, pero no interviene en la obra). Algún otro crítico (Martínez Cachero) lo sigue considerando presente y omnisciente.

En la colmena hay reflexiones del autor “Digo esto…”, “Ya dijimos…”, incluso se dirige a los lectores “Ya sabéis”…). Son abundantes las reflexiones del autor sobre el comportamiento de los personajes, también sobre la vida en general.

La presencia de Cela – además de cómo estilista- se percibe en los rasgos humorísticos o lúdicos, en el sarcasmo o en la ternura que le inspiran diferentes personajes.

Por tanto Cela es un autor omnipresente (omnisciente, por tanto) a pesar de la apariencia de “objetivismo” que encontramos en muchas páginas.

   Con ello se enlaza el problema del realismo,¿Es la colmena una novela realista? A pesar de que el propio Cela así lo consideraba,  hay opiniones contrarias. Las objeciones pueden reducirse a dos:

  1. A) Cela opera una selección de la realidad, y es, por ello, parcial.
  2. B) Cela realiza una estilización deformante ( un idealismo al revés).

La selección es evidente, elige personajes, ambientes, situaciones…; es legítimo en toda novela.

Hay una estilización deformante (en la línea de Quevedo y Valle-Inclán). Nos interesa la manera de presentar aspectos crudos y desoladores de la realidad. Deformidades y monstruosidades  (que pudieran darse en aquella realidad desoladora de la España del 42) son presentadas bajo una estética deformante, a veces, en la línea del tremendismo. ej ,cuando nos habla de Dorita, expulsada de su casa por haber tenido un hijo de soltera “…le colgó unas piedras al cuello y lo tiró al río, a que se lo comieran las truchas”

En suma, su estilo aparece con rasgos próximos al esperpento; animalización, muñequización, contrastes, mordacidad…

Todo ello conforma un estilo propio, personal que sirve para aumentar la apreciación de su capacidad creadora.

3.7. Estilo.

La presencia del autor se manifiesta, en grado eminente, en su estilo. Destacaremos  algunas características especialmente interesantes:

-El arte del retrato o de la pintura de ambientes.

-El magistral manejo del diálogo: variedad de registros, adaptación del habla

a la índole del personaje.

– Cuando es el autor quien habla, se advierte una gran variedad de tonos:

la frase brutal, la ironía demoledora, el lirismo, la risotada amarga, la velada                        ternura…

-En general, el estilo está cuidadosamente trabajado, esto se advierte  en algunos rasgos como: uso de repeticiones (ej la 1º página del libro “doña Rosa”); o el cuidado de la adjetivación (sartas de adjetivos). Debe señalarse también el especial gusto por las oraciones construidas con bimembraciones o plurimembraciones, buscando paralelismos sintácticos y efectos rítmicos. De ahí una tendencia a la frase lenta, en reflexiones o descripciones, frente a la rapidez de la frase narrativa. Todo esto supone cierto retoricismo sin abandonar la sencillez en otros momentos. En cualquier caso su sabiduría lingüística es evidente.

3.8. Alcance social y existencial de La colmena

    Volviendo al contenido de la novela, su tema central sería la incertidumbre de los destinos humanos. En torno a ello hay una constelación de temas o motivos dominantes: el hambre, el dinero, el sexo, el recuerdo de la guerra… Y todos estos temas confluirían en una idea: la alienación.

El alcance social de la colmena ha sido sometido a discusión. Hay críticos que opinan que la intención social es muy limitada, que no hay un enfoque dialéctico propio de la novela social en el sentido más restringido. El propio Cela calificaba la novela social de “falsa” y se mostraba ajeno a cualquier carga ideológica.

En cualquier caso, no puede negarse que en exista en la colmena un testimonio social. Sus personajes pertenecen a un buen número de estratos sociales, desde los ricos y triunfadores hasta los que viven en la más pura miseria.

Dentro de los temas sociales, hay que destacar la frecuencia con que se habla de dinero o de comida, apuntando al hambre y a la penuria económica. Y entre las miserias morales, resultan claros los casos en que la degradación tiene concretas causas sociales (ejs. Purita o Victorita)

Con lo social se enlazan alusiones políticas: la frecuencia del insulto “rojo”, la sombra de la persecución policial, la admiración por Hitler de algunos personajes…Y en relación con todo ello hay una sátira de la moral conservadora, rayana en beatería, aliada con la hipocresía social.

Las notas comunes al mundo de la colmena serían la insolidaridad y la impotencia. E conjunto nos hallamos ante una masa alienada. Y Cela nos ha presentado una sociedad madrileña de posguerra deformada. Junto a ello está, sin duda la queja y la protesta desesperanzada de su autor.

Junto a la significación social, La colmena posee un amplio alcance existencial, cuya raí estaría en la desesperanza del autor, en su desolada concepción del mundo. Los personajes son criaturas zarandeadas por la vida, son vidas inauténticas, a menudo desposeídas incluso de la conciencia de su desgracia.

Nada más desolador que las reflexiones con que se cierra el capítulo VI. Cela habla de esas gentes de la ciudad cuyas miradas “jamás descubren horizontes nuevos”. Y todo seguirá igual, sin que cualquier cambio sea más que pura apariencia en la ciudad, “ese sepulcro, esa cucaña, esa colmena”… ¿Cabe mayor pesimismo existencial?

En conclusión podemos señalar que la colmena estaría en el gozne entre lo existencial y lo social, como obra claramente precursora de la novela social de los años 50, iniciando así una nueva etapa en la novelística española. Tres notas estructurales de la colmena pasaron pronto a la novela social de 1950: la concentración del tiempo, la reducción del espacio y el protagonista colectivo. Su papel innovador e influencia fueron  indiscutibles.

 

 

 

 

 

 

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