Podríamos inventar

tres o cuatro problemas,

esta tarde, por ejemplo.

Y así poder hablar

mirándonos a los ojos,

y establecer protocolos y soluciones…

y sus efectos secundarios.

Me gusta mucho más

 mirarte, sin pretexto,

como si el tiempo se detuviera,

de golpe,

y sólo pudiéramos oír

el silencio.

Y de paso

podríamos cogernos de la mano

para

saltar

este vacío

de la

distancia.

Prefiero besarte en los labios,

sin preguntar, sin esperar nada más allá

de adentrarme en tu mirada infinita.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s