FRANCISCO DE QUEVEDO.(1580-1645)

Francisco de Quevedo y Villegas está considerado el máximo artífice de la lengua española y la personalidad más representativa del Barroco español. Autor de vasta cultura, inteligencia y mordacidad, de temperamento atormentado, tal vez por sus dos defectos físicos: miopía y pies deformes.

Sirvió en la corte al duque de Lerma, valido de Felipe III. Mantuvo fuertes enfrentamientos con el conde-duque de Olivares, poderosos valido de Felipe IV. Sufrió prisión en León. Murió en 1645 en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).

OBRA.

  • En su prosa, cultivó el estilo conceptista. Destacamos los Sueños, obra de carácter filosófico, compendio del pensamiento barroco. Muestra su visión escéptica y desengañada de la humanidad y critica los principales vicios de la época.
  • Compuso una novela picaresca La vida del Buscón, Estamos ante la novela picaresca de mayor calidad del siglo XVII. El Buscón cuenta las andanzas y aventuras del pícaro Pablos, que tras escapar de casa entra al servicio del caballero don Diego Coronel, en Segovia, allí se hospedan en casa del Dómine Cabra que los mata de hambre. Tras algunos vaivenes se instala en Madrid y después de una serie de desgraciadas aventuras decide ir a América para librarse de la justicia
  • Como poeta trató todos los temas del Barroco: el amor, la muerte, el desengaño, el tiempo…
  • En su obra poética  se muestran actitudes en apariencia contrapuestas (moralista, filosófica, amorosa, burlesca, satírica; se mezcla la degradación de lo bello y la sublimación de lo grotesco y vulgar. Se caracteriza su obra por el sarcasmo, la actitud crítica, el profundo pesimismo, el desengaño. En los aspectos expresivos destaca la condensación del lenguaje, innovación léxica, rupturas sintácticas, juegos de palabras…Por todas estos rasgos se le considera antecedente de Valle-Inclán, Cela y otros autores posteriores.

 

LECTURAS.

  • La vida del Buscón.

Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.

Actividades:

  1. Resumen y tema
  2. Estructura
  3. Estilo.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevaré el blanco día;
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso linsojera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa:

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un peje espada muy barbado.

 

Era un reloj de sol mal encarado,

érase una alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón más narizado.

 

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce Tribus de narices era.

 

Érase un naricísimo infinito,

muchísimo nariz, nariz tan fiera

que en la cara de Anás fuera delito.

 

 

Análisis de los poemas.

1 .Tema

2.Estructura.

3.Métrica.

4.Estilo.

 

 

 

 

 

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